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El código de barras empezó como código morse dibujado en la arena

Un joven ingeniero en una playa de Florida estiró los puntos y las rayas del código morse hasta convertirlos en líneas en la arena, y unos 25 años después su idea cobró un paquete de chicles.

Un joven sentado en una playa soleada dibuja con los dedos cuatro largas líneas paralelas en la arena clara, con un mar azul en calma y una sombrilla de rayas detrás.

Imaginad a un joven ingeniero sentado en la arena de Miami Beach, a finales de los años cuarenta, dejando que los granos tibios se le escurran entre los dedos. Está pensando en el código morse, que aprendió de niño en los Boy Scouts. Entonces hunde cuatro dedos en la arena y los arrastra hacia sí. Aparecen cuatro líneas, y con ellas una idea que hoy pita en las cajas de las tiendas de todo el mundo.

Cómo unas líneas en la arena se volvieron un código

El problema había nacido en Filadelfia en 1948. Según la historia del código de barras que cuenta la propia IBM, un estudiante de posgrado del Drexel Institute of Technology oyó por casualidad a un directivo de supermercados rogarle a un decano alguna manera de registrar automáticamente lo que compraba cada cliente. Le contó el problema a un amigo y compañero de estudios, que se entusiasmó tanto que se marchó a pensar al piso de su abuelo en Miami. El código morse resultó ser la clave. En la playa vio que los puntos y las rayas podían convertirse en líneas estrechas y líneas anchas, y que una máquina podría leerlas con luz.

Después, según contó él mismo más tarde, hizo girar las líneas hasta cerrar un círculo. Un código redondo, como una pequeña diana, se podía leer estuviera como estuviera colocado el paquete. Los dos amigos solicitaron la patente el 20 de octubre de 1949 y la recibieron en 1952, con el poco glamuroso título de Classifying Apparatus and Method, es decir, aparato y método de clasificación. La patente, US 2,612,994, muestra las dos versiones: un dibujo de líneas rectas y una diana de círculos concéntricos blancos y negros.

Por qué esperó un cuarto de siglo

La idea era buena, pero las máquinas de la época no estaban preparadas para ella. La historia del código de barras de Smithsonian Magazine describe el prototipo casero: necesitaba una potente bombilla de 500 vatios, todo el montaje tenía el tamaño de un escritorio y funcionaba, hasta cierto punto. IBM recoge que los inventores acabaron vendiendo la patente por 15 000 dólares. El código tuvo su segunda oportunidad en 1970, cuando las empresas de alimentación pidieron propuestas para un código de producto común. Un ingeniero de IBM dejó de lado la diana, porque se emborronaba al imprimirla, y propuso un rectángulo de 30 líneas negras y 29 blancas que un láser podía leer desde cualquier dirección. Con unos pocos cambios, el sector lo adoptó en 1973.

De la arena a la caja
  1. 1948 Un directivo de supermercados pide a una universidad de Filadelfia una caja más rápida
  2. 20 de octubre de 1949 Dos amigos solicitan la patente de un código de líneas y círculos
  3. 1952 Se concede la patente
  4. 1973 El sector de la alimentación adopta un código rectangular de líneas blancas y negras
  5. 26 de junio de 1974 Se escanea el primer paquete de chicles en Troy, Ohio

El primer pitido

Poco después de las ocho de la mañana del 26 de junio de 1974, en un supermercado Marsh de Troy, Ohio, una cajera pasó un paquete múltiple de chicles Wrigley's Juicy Fruit por encima de un escáner recién estrenado. La caja marcó 67 centavos. El comprador no era un cliente cualquiera: era el jefe de investigación y desarrollo de la propia cadena, y las líneas de la arena habían llegado por fin a la caja.

En qué se suele equivocar la gente

Sobre todo, en tres cosas. La primera es que los chicles se cogieron al azar. El hombre que los compró dijo más tarde que no fue cosa de suerte: eligió chicles porque nadie estaba seguro de que un código de barras pudiera imprimirse en algo tan pequeño. La segunda es que el famoso paquete descansa en la vitrina de un museo. Smithsonian Magazine corrigió su propio artículo en 2017 para aclarar que el Smithsonian no recogió aquellos chicles y que solo hubo expuesta, en su día, una réplica. La tercera es que el código de barras fue siempre un bloque de rayas. La versión por la que se decidieron sus inventores era redonda, y el rectángulo de siempre llegó más de veinte años después.

Hoy, según las cuentas de IBM, los códigos de barras se escanean unos 6000 millones de veces al día. Cada uno de esos pitidos se remonta a la misma idea pequeña: un punto puede ser una línea fina y una raya, una línea gruesa. Casi todo lo que se dibuja en la arena de la playa desaparece con la siguiente marea. Este dibujo solo tardó un cuarto de siglo en volver con ella.

Fuentes

De dónde salen los datos de esta pieza. Cada enlace lleva a otro sitio web.

  1. Google Patents — US 2,612,994, Classifying apparatus and method (patents.google.com)
  2. IBM — The UPC (ibm.com)
  3. Smithsonian Magazine — The History of the Bar Code (smithsonianmag.com)

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