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Ficción — inventada por diversión

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Vibrofantasma

(s.) La vibración del móvil que notas clara y nítida contra la pierna, de un móvil que no ha vibrado y que bastante a menudo ni siquiera está en ese bolsillo.

Una mujer sentada en un banco del parque se palpa el bolsillo del pantalón con cara de sobresalto, mientras su móvil descansa a su lado en el banco, en silencio y con la pantalla apagada.

Vibrofantasma (s.) es el pequeño temblor seguro de sí mismo contra el muslo que anuncia un mensaje que no existe. Lo notas. Estás convencido. Metes la mano en el bolsillo con la eficacia enérgica de una persona importante, sacas el móvil y encuentras la pantalla vacía, ni mensajes ni llamadas, y la hora, que no necesitabas. A veces el móvil ni siquiera está en ese bolsillo. A veces está en la mesa de la cocina, en otra habitación.

El vibrofantasma es un visitante educado. Nunca suena fuerte ni parpadea. Simplemente da un toquecito, como alguien que te roza la manga entre la multitud, y espera a que mires. Prefiere los momentos tranquilos: las colas, las salas de espera, los últimos cinco minutos de una reunión y el segundo exacto después de enviar un mensaje del que no estabas seguro. Visita mucho más a la gente que espera noticias importantes que a la que no espera nada.

Hay variantes regionales. El vibrofantasma del bolsillo de la chaqueta es habitual entre quienes llevan americana. El vibrofantasma del bolso es algo débil y amortiguado que solo se nota a través de la correa. Los afectados más veteranos cuentan que también existe el timbrefantasma, el sonido lejano de su propio tono de llamada en el rumor de la ducha o del secador, que los hace salir chorreando para descubrir, una vez más, que no hay nada.

Nadie ha pillado nunca a un vibrofantasma con las manos en la masa. Siempre va un paso por delante. Quien saca el móvil del bolsillo y lo sostiene en la mano notará, a los pocos minutos, una vibración en el bolsillo donde estaba. Incluso lo han sentido personas que se dejaron el móvil en casa a propósito y se pasan la tarde dándole palmaditas a un bolsillo vacío, como un perro fiel que ha perdido la pelota.

Solo hay un método comprobado para ahuyentar a un vibrofantasma, y es recibir un mensaje de verdad. La vibración auténtica, cuando llega, se siente un poco distinta y totalmente convincente, y el fantasma se retira un rato. A la hora de la merienda ya ha vuelto. Sabe que en realidad no has dejado de esperar.

Lo real detrás de la palabra tiene nombre en la investigación: el síndrome de vibración fantasma. Las encuestas a estudiantes universitarios y a personal de hospital que lleva móviles o buscapersonas han encontrado que una clara mayoría ha sentido alguna vez una vibración que nunca ocurrió, y muchos de forma habitual. La mayoría lo considera una rareza leve más que algo preocupante, y suele desaparecer cuando llevan el móvil en otro sitio o desactivan la vibración.

La explicación probable es que el cerebro siempre intenta detectar señales importantes en un mundo ruidoso y prefiere dar una falsa alarma antes que perderse algo real. Cuando esperas un mensaje, baja el umbral, y una sensación corriente, como la ropa rozándote la piel o un minúsculo tic de un músculo, se interpreta como el móvil. Dicho de otro modo, un vibrofantasma no es un fallo del teléfono. Es una pequeña señal de cuánta atención prestas a las personas que quizá intentan localizarte.

Esto es ficción. Esta pieza fue inventada para entretenimiento y no es un reportaje fáctico. Cualquier «dato», «persona», «evento» o «estudio» mencionado ha sido imaginado. Más →

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