¿Por qué se nos pone la piel de gallina?
Una brisa fría, una película de miedo y tu canción favorita pueden levantar los mismos bultitos en tus brazos, que es mucho esfuerzo para el poco vello que tenemos.
Ocurre sin pedir permiso. Sales de una ducha caliente a un baño frío, o una película llega a su momento más siniestro, o vuelve el estribillo de una canción que te encanta, y de repente la piel de tus brazos se cubre de bultitos. El vello fino se levanta como un campo de trigo después de pasar el viento. No lo has decidido, y no podrías pararlo aunque lo intentaras. Tu piel simplemente tiene opiniones propias.
El nombre es un bonito trocito de historia de cocina. Un ave desplumada tiene bultitos donde antes estaban las plumas, y la piel humana en esos momentos se parece mucho. El inglés eligió el ganso, igual que el alemán, el italiano y el sueco. El francés, el español y el portugués eligieron la gallina, y por eso a quien habla español se le pone la piel de gallina. Nadie parece saber por qué las aves se repartieron así.
El mecanismo es sorprendentemente elegante. En la base de cada pelo hay un músculo diminuto llamado erector del pelo. Cuando se contrae, pone el pelo de pie y frunce la piel de alrededor en un pequeño bulto. La orden viene del sistema nervioso simpático, el mismo sistema automático que controla la respuesta de lucha o huida, y por eso el frío y el susto producen el mismo efecto. El cuerpo no distingue mucho entre un escalofrío y un sobresalto.
Para los animales con pelaje tiene todo el sentido. El pelo erizado atrapa una capa de aire más gruesa, que mantiene el cuerpo caliente. Además, hace que el animal parezca más grande. Un gato asustado se esponja, un chimpancé se eriza durante una exhibición y un puercoespín levanta las púas. Los humanos, que hemos perdido casi todo el pelaje, no conseguimos ni el calor ni el tamaño imponente. Lo que plantea un enigma que ya se preguntaba Charles Darwin: si la piel de gallina hace tan poco por nosotros, ¿por qué la hemos conservado?
Parte de la respuesta llegó en 2020, de la mano de científicos de la Universidad de Harvard que estudiaban ratones. Al observar la piel con microscopios potentísimos, descubrieron que el nervio que hace contraerse al músculo también rodea, como una cinta, las células madre que fabrican pelo nuevo. El músculo resultó ser el ancla que mantiene ese nervio en su sitio. Cuando los investigadores retiraron el músculo, el nervio se replegó y la conexión se perdió.
El nervio hace dos trabajos a la vez. Ante un frío breve, tensa el músculo y levanta la piel de gallina como alivio rápido. Ante un frío prolongado, libera más señales químicas sobre las células madre, que despiertan y empiezan a fabricar pelo nuevo. Así que la maquinaria de la piel de gallina también es parte de cómo la piel sabe que quizá toque un abrigo más grueso.
El lado emocional se entiende peor. Los científicos han visto que las personas que dicen haber sentido la piel de gallina con la música o en un momento emocionante no siempre muestran vello erizado al medirlo, así que la sensación de escalofrío y los bultitos no son exactamente lo mismo. Hay incluso gente capaz de ponerse la piel de gallina a voluntad. Para los demás, sigue siendo un pequeño mensaje involuntario de un sistema antiguo que todavía tiene trabajo que hacer.
Fuentes
De dónde salen los datos de esta pieza. Cada enlace lleva a otro sitio web.
- Harvard Department of Stem Cell and Regenerative Biology — The real reason behind goosebumps (hscrb.harvard.edu)
- Cell — Cell types promoting goosebumps form a niche to regulate hair follicle stem cells (2020) (europepmc.org)
Para saber más
Contexto general, no la prueba de los datos de arriba. Cada enlace lleva a otro sitio web.
- Wikipedia — Goose bumps (en.wikipedia.org)
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