La tostadora con fanfarria
Una tostadora que celebra tu tostada con una breve fanfarria de metales, interpretada aproximadamente tres minutos después de que la tostada esté lista.
El tostado no tiene nada de particular. Dos ranuras, un dial de dorado, el habitual clic discreto del temporizador. Lo que distingue a la máquina es la fanfarria de metales de seis segundos con la que celebra una rebanada terminada, y el hecho de que esa fanfarria se haya retrasado deliberadamente tres minutos, en aras de la ceremonia.
El fabricante no se disculpa por ello. Una fanfarria en el momento exacto de estar lista, argumentan, es una simple notificación, y las notificaciones son enemigas de la ocasión. Tres minutos después, la tostada está en el plato, la mantequilla ya está fuera, la casa se ha dispersado, y la irrupción repentina de metales triunfales en una cocina vacÃa devuelve al desayuno una grandeza que no tenÃa desde la invención de la tostadora.
En la práctica el efecto es más complicado. Como el retraso es fijo y el tiempo de tostado no, la fanfarria suena con frecuencia durante el turno de otra persona, celebrando una rebanada que ya se ha comido, algo que los fabricantes llaman desayuno polifónico y todos los demás llaman el problema.
No hay interruptor de apagado. Hay un dial de volumen que va de ALTO a CONSIDERABLE. El manual señala, sin más comentarios, que la máquina jamás ha tocado su fanfarria en una habitación que contuviera a alguien con ganas de oÃrla.