El carrito leal
Un carrito de supermercado diseñado, a un coste considerable, para girar solo a la izquierda, porque un carrito que puede ir a cualquier parte fomenta un comprador que no ha pensado en nada.
Cada rueda es una pieza de precisión. Tres van rectas; la cuarta está engranada de modo que el carrito gira a la izquierda con suavidad, de buen grado, todo el dÃa, y no gira a la derecha en absoluto. Si lo fuerzas contra su naturaleza, sencillamente se para, con la paciente inmovilidad de un caballo que ha decidido que el paseo se acabó.
Nadie pidió esto. Toda la promesa de un carrito es que irá adonde tú vayas. Los fabricantes sostienen, en un folleto que se lee como un manifiesto, que esa promesa es justamente el problema: un comprador que puede girar hacia cualquier lado volverá sobre sus pasos, dudará al final de un pasillo y se marchará habiendo comprado las cuatro cosas de siempre.
Lo que el carrito hace en cambio es imponer una espiral. Izquierda, izquierda, izquierda, y la tienda entera se desenrolla a tu alrededor en un solo recorrido continuo: cada pasillo en orden, nada saltado y nada repetido. Los usuarios cuentan que descubren secciones que no sabÃan que existÃan. Una escribió para decir que llevaba once años yendo allà y jamás habÃa visto la pescaderÃa.
Eso sÃ, es un desastre cerca de la salida, donde girar a la izquierda te devuelve a la panaderÃa. El consejo del fabricante es seguir adelante. Acabarás llegando, habiendo visto todo, que era la idea, y habiendo comprado bastante más de cuatro cosas, que probablemente era la otra idea.