La linterna lenta
Una preciosa linterna de aluminio cuyo haz llega unos tres segundos después de apuntar, de modo que siempre te enseña dónde estabas mirando y no dónde miras.
Es un objeto precioso. Aluminio mecanizado, empuñadura moleteada, un interruptor con un clic que se nota incluso con guantes. La pulsas en una habitación a oscuras y no ocurre nada. Tres segundos después llega el haz e ilumina exactamente el punto al que apuntaba la linterna cuando pulsaste, un punto que para entonces no le interesa ya a nadie.
Nadie pidió esto, porque una linterna es un instrumento del ahora. Barrer con ella un jardÃn oscuro produce un cÃrculo de luz rezagado que alcanza cada arbusto justo después de que lo hayas dado por perdido, asà que el paseo entero se convierte en un informe sereno y bien iluminado de todo lo que ya has dejado atrás.
Y sin embargo hace algo que ninguna otra linterna puede hacer. Es la única luz del mundo que te enseña cómo era una habitación hace tres segundos. Apúntala a la encimera de la cocina, espera, y la verás tal como estaba antes de que el gato te oyera llegar. Los propietarios coinciden en que esto no es una curiosidad, sino una prueba.
Lleva cinco años de garantÃa, que los fabricantes ofrecen con toda tranquilidad, porque nadie la ha usado nunca dos veces en una emergencia. Vive en el cajón, sale en las fiestas y ha sido apuntada, pensativamente, a un gran número de puertas donde alguien acababa de estar.