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Tapeskate: buscar con la uña el extremo de la cinta adhesiva

(s.) El lento y paciente recorrido de una uña alrededor de un rollo de cinta adhesiva transparente, buscando un extremo que sin duda está ahí y se niega en redondo a aparecer.

Dos manos acercan un rollo de cinta adhesiva transparente a una lámpara cálida, sobre una mesa de cocina llena de papel de regalo, cintas y un regalo a medio envolver.

Tapeskate (s.): el lento y paciente recorrido de la uña del pulgar alrededor de un rollo de cinta adhesiva transparente, buscando un extremo que sin duda está ahí. Ocurre sobre todo en las tardes de invierno, en una mesa de cocina cubierta de papel de regalo, con un paquete a medio envolver y una esquina sujeta con el codo. El rollo está ahí, en tu mano. El extremo está en algún lugar del rollo. Simplemente no está en ningún sitio donde mires.

Un tapeskate empieza con confianza. Giras el rollo hacia la lámpara y lo inclinas, esperando un destello. No hay destello. Pasas la uña una vez alrededor, con suavidad, como la aguja de un tocadiscos, y no notas nada más que cinta lisa, perfecta e interminable. Das otra vuelta, más despacio. A la tercera empiezas a sospechar que es el primer rollo de cinta de la historia fabricado sin extremo.

Los patinadores con experiencia desarrollan sus técnicas. Unos echan el aliento sobre el rollo, con la esperanza de que el extremo se empañe de otra manera. Otros lo levantan hacia la ventana como un joyero. Otros rascan un mismo punto con sombría determinación hasta levantar una tira estrecha y desigual que se rompe a los dos centímetros y lo empeora todo. Existe también el método audaz, que consiste en rendirse e ir a buscar las tijeras, y en ese momento el extremo aparece solo.

El extremo, cuando por fin lo encuentras, está siempre en un sitio que ya habías revisado al menos dos veces. Se levanta con un clic diminuto y satisfactorio, y por un momento te sientes como un experto en abrir cajas fuertes. Luego arrancas una tira, pegas la esquina del regalo, dejas el rollo en la mesa y ves cómo el extremo vuelve a asentarse plano contra el rollo, desaparecido otra vez, listo para la siguiente esquina.

En cada casa hay una persona que ha renunciado por completo al tapeskate. Su rollo siempre tiene una pestañita doblada en el extremo, o una pinza de bolsa de pan, o una cerilla metida debajo. Te lo enseñará sin que se lo pidas. Nadie le hace caso, y en cuanto sale de la habitación alguien usa la cinta y deja que el extremo vuelva a desaparecer.

La idea real que hay detrás

El extremo de la cinta transparente es de verdad difícil de ver, y es porque la cinta hace exactamente aquello para lo que se fabricó. Está pensada para desaparecer sobre el papel: fina, transparente y brillante, para que una página arreglada siga pareciendo una página. Cuando el extremo cortado vuelve a apoyarse en el rollo, queda sobre más película transparente igual, apretado por su propio pegamento. Casi no hay borde que atrape la luz ni cambio de color que el ojo pueda encontrar.

Por eso las yemas de los dedos y las uñas funcionan mejor que los ojos en este caso. Nuestra piel es asombrosamente buena notando escalones diminutos en una superficie lisa, mucho más pequeños que cualquier cosa que pudiéramos distinguir a unos centímetros de distancia, y por eso la uña encuentra el extremo a oscuras antes que la lámpara a plena luz. La pestaña doblada funciona por la misma razón: da al extremo un grosor que el ojo puede ver y una esquina que los dedos pueden agarrar.

Esto es ficción. Esta pieza fue inventada para entretenimiento y no es un reportaje fáctico. Cualquier «dato», «persona», «evento» o «estudio» mencionado ha sido imaginado. Más →

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