Porteludio
(s.) El medio segundo en blanco ante una puerta que has usado mil veces, en el que no tienes ni idea de si se empuja o se tira.
porteludio (s.) — por-te-LU-dio. El pequeño y humillante hueco ante una puerta conocida, cuando ya tienes la mano encima y todo tu cuerpo ha olvidado hacia dónde se abre.
Del latÃn porta, puerta, y preludio, lo que ocurre justo antes del acontecimiento de verdad. La palabra implica público. Un porteludio sufrido a solas, en un pasillo vacÃo, apenas cuenta; la forma auténtica exige al menos una persona detrás de ti que tenga prisa.
No es tanto un fallo de memoria como un fallo de nervio. Sabes la respuesta. La sabes desde hace años. Pero la mano duda, la puerta se vuelve brevemente una desconocida y llega la pequeña indignidad de la corrección: el empujón que a mitad de camino se convierte en tirón, ejecutado con una sonrisa dirigida a nadie. Los fabricantes de carteles llevan un siglo peleando contra esto, y por eso tantas puertas llevan las palabras EMPUJE y TIRE en una tipografÃa elegida para leerse de un vistazo, y por eso casi nadie ha leÃdo nunca ninguna. El tirador dice más que el cartel, y una placa plana en el lado que se empuja es el único diseño que ha funcionado de verdad.
Uso: Llevaba nueve años trabajando en el edificio y aun asà padecÃa un porteludio en la entrada principal todas las mañanas, algo que habÃa acabado considerando el precio de la entrada.