Zarzaespera
(s.) La pausa con la mano ya metida en el seto, dedicada a decidir que la mora que alcanzas no es la que mereces.
zarzaespera (s.) — El instante inmóvil ante una zarza, con el brazo estirado, en el que te convences de que existe una mora mejor un poco más adentro y un poco más arriba.
De zarza y espera. Se dice que se registró por primera vez en un seto de Shropshire en 1897, aunque la única fuente de esa afirmación es un hombre que querÃa que la palabra sonara más antigua de lo que era. Tiene un primo en el verbo de Norfolk to hedgeling: querer fruta más de lo que temes las ortigas.
Una zarzaespera se resuelve de dos maneras. O coges la mora cercana y te la comes con una leve decepción, consciente de haberte conformado, o vas a por la lejana y pagas el peaje en arañazos, manchas y un calcetÃn lleno de espinas. No hay una tercera salida. La mora que perseguÃas al principio nunca es la mora que acabas comiendo.
Uso: Aguantó una zarzaespera de cuatro minutos, se metió hasta los codos y volvió con sarpullido de ortiga, un puño roto y una sola mora del tamaño de un guisante, que se comió con la cara de quien ha ganado algo.