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Madagascar tiene un bosque donde cada árbol es una aguja de piedra

En el oeste de Madagascar la caliza se alza en miles de agujas de hasta 100 metros, y buena parte del tallado se hizo desde abajo, en cuevas que después se quedaron sin techo.

Un lémur salta entre altas agujas de caliza de color gris claro, apretadas como un bosque, con manchas de árboles verdes en las hondonadas de abajo.

Imaginad un lémur que cruza el aire en el oeste de Madagascar. No salta de rama en rama. Salta de una aguja de piedra gris a la siguiente, por un bosque en el que los árboles están hechos de roca. Es el Tsingy de Bemaraha, una meseta cercana a la costa donde la caliza se alza en miles de agujas claras, apretadas como las cerdas de un cepillo gigante.

Las agujas se llaman tsingy, y las más altas se elevan unos 100 metros, según la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, que incluye el lugar en el patrimonio geológico mundial. Entre ellas corren pasillos estrechos y sombríos. Vista desde un satélite de la NASA, toda la meseta parece cuadriculada, como si alguien hubiera rayado la roca con un cuchillo en varias direcciones. La UNESCO declaró la reserva Patrimonio Mundial en 1990.

Cómo una laguna se convirtió en un campo de agujas

La historia empieza bajo el agua. El Observatorio de la Tierra de la NASA sitúa el comienzo hace unos 200 millones de años, en el periodo Jurásico, cuando capas de calcita se fueron posando en el fondo de una laguna. La unión de geólogos añade que la roca creció a partir de antiguos depósitos de coral, y que el banco acabó teniendo entre 300 y 500 metros de grosor. Más tarde, los movimientos de la corteza terrestre levantaron ese banco, y cuando el nivel del mar bajó durante las glaciaciones, quedó al aire una parte todavía mayor.

Entonces la lluvia se puso a trabajar. La caliza se disuelve en el agua, aunque muy despacio. Las lluvias del monzón se llevaron la roca más blanda y dejaron en pie la más dura. La meseta está cruzada por grietas que corren en varias direcciones, y lo que quedó en pie entre ellas se convirtió en cuchillas y agujas.

El bosque de piedra en cifras
  • 100 m altura de las agujas más altas
  • 300–500 m grosor del banco de caliza en el que están talladas
  • ≈ 300 m profundidad del cañón que el río Manambolo ha abierto en él

En qué se suele equivocar la gente

Lo natural es suponer que las agujas se tallaron de arriba abajo, como un escultor desbasta un bloque. Pero buena parte del trabajo se hizo desde abajo, donde nadie podía verlo. En 2008, un equipo dirigido por Márton Veress recorrió las profundas hendiduras de Bemaraha, midió sus direcciones y contó en la revista International Journal of Speleology que la mayoría empezaron siendo cuevas, disueltas por debajo del nivel del agua subterránea. Solo después se abrieron al cielo, quizá porque la disolución fue avanzando hacia abajo, quizá porque se hundieron los techos de las cuevas. Los autores proponen las dos posibilidades y no eligen una. Así que muchos de los pasillos entre las agujas son viejas cuevas que se han quedado sin techo.

Quién vive en un bosque de piedra

La segunda sorpresa es que el lugar no está pelado. Las hondonadas que el agua ha disuelto en la roca guardan rincones de vegetación verde, y la reserva protege el hábitat de lémures y aves. La roca afilada, que hace tan lento el paso de las personas, mantuvo lejos a los visitantes durante muchísimo tiempo, cosa que a la fauna le vino muy bien. Los lémures sifaka ni siquiera caminan. Saltan de aguja en aguja.

La meseta cumple además una tarea práctica y discreta. Los geólogos describen el tsingy como una torre de agua para la vecina región de Antsalova. Dos ríos cruzan la caliza, y uno de ellos, el Manambolo, ha abierto a su paso un cañón de unos 300 metros de profundidad.

Por qué merece la pena saberlo

El bosque de piedra es, en realidad, un retrato del agua. El agua depositó la roca en una laguna, la vació por dentro, la afiló desde arriba y todavía corre por en medio. Aquí nada se hizo deprisa, y nada lo hizo una fuerza mayor que la lluvia. Los lémures, por su parte, parecen considerar el resultado un parque de trepar de lo más corriente.

Fuentes

De dónde salen los datos de esta pieza. Cada enlace lleva a otro sitio web.

  1. NASA Earth Observatory — Tsingy de Bemaraha National Park, Madagascar (science.nasa.gov)
  2. International Union of Geological Sciences — Tsingy of Bemaraha (iugs-geoheritage.org)
  3. International Journal of Speleology — The origin of the Bemaraha tsingy (Madagascar) (digitalcommons.usf.edu)

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