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Los gansos insisten en que volar en V no es presumir, sino sentido común
Una bandada de gansos que sobrevoló los huertos al amanecer ha emitido un comunicado: su V perfecta es una cuestión práctica, y nadie en absoluto está al mando.
Poco después del amanecer del martes, una bandada de veintitrés gansos pasó en vuelo bajo sobre los huertos de Brookfield formando una V tan perfecta que un hombre que regaba sus puerros dejó la manguera y se puso a aplaudir. Los gansos, que iban camino de un embalse a dieciocho kilómetros al sur, han emitido desde entonces un comunicado en el que piden que cesen los aplausos, porque alimentan una idea equivocada.
«Estamos al tanto de los comentarios», declaró un ganso desde el brazo izquierdo de la formación, unas siete aves por detrás de la punta. «La gente mira hacia arriba, ve una gran flecha en el cielo y da por hecho que estamos presumiendo. Queremos dejarlo muy claro. Aquí nadie presume. Si acaso, la forma es lo menos llamativo que hacemos. Es sencillamente la manera más sensata de que veintitrés gansos recorran dieciocho kilómetros sin que nadie se canse».
El portavoz explicó que cada ave vuela un poco por detrás y a un lado de la que va delante, «donde el aire ayuda», y que a esa disposición no llegó nadie en concreto. «No hubo ninguna reunión. No hay ningún plan colgado en ninguna parte. Simplemente encuentras el sitio donde volar cuesta menos, y los demás también, y entonces hay una V. A la gente esto le cuesta muchísimo creerlo».
Preguntado por quién manda, el ganso dijo que la pregunta surge a menudo y que se basa en un malentendido. «El de delante no es el jefe. El de delante es el que peor lo pasa de todos. Por eso cambia. Alguien hace un tramo en la punta, luego retrocede por la fila para descansar y otro pasa adelante. En un día largo puedes ir delante tres o cuatro veces. Nadie lleva los turnos apuntados. Simplemente sale así».
Sobre los graznidos, que varios hortelanos describieron como «muchos, la verdad, para las seis de la mañana», el ganso no pidió disculpas. «Así nos seguimos la pista. Si vas el séptimo por la izquierda, no ves al ave del otro extremo de la derecha. Así que todos dicen algo de vez en cuando, y todos saben que todos siguen ahí. No son gritos. Es una especie de pasar lista».
El hombre de los puerros dijo que aceptaba la explicación, pero que seguiría aplaudiendo de todos modos, porque era lo mejor que había visto en toda la semana. Los gansos respondieron que no se lo impedirían, pero le pidieron que entendiera que no podían devolverle el saludo, porque tenían las alas ocupadas.
La idea real detrás de la historia
En lo esencial, los gansos tienen razón. Un ala que aletea deja tras de sí un remolino de aire que sube justo más allá de su punta, y un ave que vuela exactamente en el lugar adecuado, detrás y a un lado de otra, puede aprovechar ese aire ascendente y ahorrarse esfuerzo. En 2014, unos investigadores equiparon a una bandada de ibis eremitas con diminutos registradores de datos y descubrieron que las aves se colocaban en esos puntos favorables e incluso acompasaban sus aleteos al aire que dejaba el ave de delante.
Un trabajo posterior con los mismos ibis mostró que las aves se repartían el duro trabajo de ir delante, intercambiando posiciones de modo que el tiempo que cada una pasaba en cabeza se parecía mucho al que pasaba detrás. Nadie dibuja la V. Aparece porque cada ave hace lo que le resulta más fácil, y el sitio más fácil resulta estar en la fila detrás de un amigo. Es bonito recordarlo la próxima vez que te toque ir delante en cualquier cosa.