Un jiffy es una unidad de tiempo real
La palabra que se usa para meter prisa es además una medida cientÃfica de verdad y, según quién la emplee, un jiffy es una sesentava parte de segundo o algo casi inimaginablemente más breve.
Espera un jiffy suena como la instrucción más vaga posible, el equivalente verbal de encogerse de hombros. En varios campos serios no es nada de eso. Es una cantidad definida y, si preguntas a tres especialistas cuánto dura, obtendrás tres respuestas, todas precisas y ninguna igual.
En electrónica un jiffy es un ciclo de la red eléctrica: una sesentava parte de segundo donde la red va a 60 Hz y una cincuentava donde va a 50. Los primeros ordenadores tomaron prestada la idea y contaban el tiempo en tics propios, asà que un jiffy en un sistema operativo dura lo que esa máquina haya decidido, normalmente una centésima de segundo.
Donde se vuelve absurdo es en la fÃsica. Allà se propuso el jiffy como el tiempo que tarda la luz en recorrer una distancia del orden del ancho de un núcleo atómico, lo que sale más o menos a una septillonésima de segundo. Si alguien te dice que estará contigo en un jiffy y resulta ser fÃsico de partÃculas, tienes motivos para inquietarte.
Lo bonito es la dirección en que viajó la palabra. Empezó como jerga, informal y sin medir, y acabó cargando con un número: el trayecto contrario al habitual, en el que algo preciso se afloja con el uso diario hasta no significar casi nada.