Un jiffy es una unidad de tiempo real
La palabra inglesa que se usa para meter prisa es también un término técnico de verdad y, según quién la use, un jiffy dura desde una cincuentava parte de segundo hasta unas pocas billonésimas.
La expresión inglesa «vuelvo en un jiffy» suena a la promesa más vaga posible, el equivalente verbal de encogerse de hombros. Puede significar un minuto. Puede significar veinte. Pero en varios campos técnicos, un jiffy no es nada de eso. Es una duración definida, y si preguntas a especialistas de distintas materias cuánto dura uno, obtendrás varias respuestas diferentes, todas precisas y ninguna igual. La simpática palabrita para decir «enseguida» ha tenido una carrera sorprendentemente científica.
Empezó siendo argot. Según la web de divulgación Science Notes, en algún momento del siglo XVIII «jiffy» era una forma coloquial de decir relámpago. De ahí pasó a significar un instante muy breve, lo que tarda un destello en aparecer y desaparecer. Y, como tantas palabras útiles, acabaron tomándola prestada personas que necesitaban un nombre para intervalos muy pequeños y a las que les gustaba uno que sonara rápido.
En ingeniería eléctrica, el jiffy está ligado a la corriente de la red. Science Notes explica que en Estados Unidos, donde la corriente alterna funciona a 60 ciclos por segundo, un jiffy es una sesentava parte de segundo, unos 17 milisegundos. En los lugares donde la red funciona a 50 ciclos por segundo, como gran parte de Europa y Asia, un jiffy equivale a 0,02 segundos. Así que incluso un jiffy eléctrico dura un poco distinto según el país en el que estés.
Los ordenadores también tienen jiffies. Science Notes describe el jiffy en informática como un único tic de reloj entre interrupciones, del orden de 1 a 10 milisegundos. El sistema operativo Linux lo hace muy concreto. El libro Linux Device Drivers explica que el contador de jiffies del núcleo empieza en cero cuando arranca el ordenador y cuenta los tics de reloj desde que se encendió. El ritmo de esos tics lo fija un valor llamado HZ. La web Linux Kernel Internals indica valores habituales de 100, 250 y 1.000 tics por segundo, lo que da tics de 10, 4 y 1 milisegundos.
La física ofrece el jiffy más corto de todos. Según Science Notes, el químico estadounidense Gilbert Lewis propuso que un jiffy fuera el tiempo que tarda la luz en recorrer un centímetro. Eso son unos 33,3 picosegundos, es decir, 33,3 billonésimas de segundo. Es tan breve que en un solo parpadeo cabrían muchísimos miles de millones. Si alguna vez un físico te promete volver en un jiffy, quizá tengas que ser rapidísimo.
Lo encantador del jiffy es la dirección que ha seguido su significado. La mayoría de las palabras técnicas empiezan siendo precisas y se van aflojando al pasar al habla cotidiana. El jiffy hizo el camino contrario: de un argot desenfadado a un término con un número, y después con varios números a la vez. Así que la próxima vez que alguien te diga que vuelve en un jiffy, quizá valga la pena preguntarle, con mucha educación, de qué tipo.
Fuentes
De dónde salen los datos de esta pieza. Cada enlace lleva a otro sitio web.
- Science Notes — What Is a Jiffy? (sciencenotes.org)
- Linux Device Drivers, 2nd Edition — Chapter 6: Flow of Time (xml.com)
- Linux Kernel Internals — The Scheduling Tick (kernel-internals.org)
- Government of Canada, Translation Bureau — Idioms in a jiffy (our-languages.canada.ca)
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