¿Por qué las hojas cambian de color en otoño?
El amarillo de una hoja de otoño estuvo escondido en ella todo el verano, el rojo se fabrica de nuevo en sus últimas semanas, y la helada que suele llevarse el mérito en realidad estropea el espectáculo.
Pasa por debajo de un arce en una tarde luminosa de octubre y el árbol entero parece iluminado por dentro. Hace unas semanas era simplemente verde. Ahora es amarillo, naranja y rojo a la vez, y la acera de debajo parece el lugar donde alguien ha volcado una caja de pinturas. El árbol no fue a buscar pintura nueva a ninguna parte. Todo lo que ves estaba en la hoja desde el principio o se ha fabricado allí mismo.
La respuesta corta
Una hoja es verde porque está repleta de clorofila, el pigmento que atrapa la luz del sol para que el árbol pueda fabricar azúcar. La clorofila no dura. La propia luz del sol la desgasta, así que durante toda la primavera y el verano la hoja tiene que seguir produciendo más. A su lado, todo ese tiempo, están los carotenoides, los pigmentos amarillos y anaranjados que también dan color a las zanahorias. En julio no se ven sencillamente porque hay muchísimo más verde.
Cuando los días se acortan y refrescan, el árbol empieza a cerrar sus hojas. Una guía escrita por un profesor de fisiología de los árboles de la Universidad Purdue explica que va retirando poco a poco el nitrógeno y el fósforo de las hojas, para guardarlos en ramitas y ramas durante el invierno. Sin ellos no se fabrica clorofila nueva, la vieja se descompone y el verde se apaga. El amarillo que estuvo debajo todo el verano queda por fin a la vista. Ese es el dorado de los abedules, los nogales americanos y los fresnos.
De dónde sale el rojo
El rojo es otra historia, y la más sorprendente. Los pigmentos rojos y morados, llamados antocianinas, normalmente ni siquiera están en la hoja durante el verano. Harvard Forest, el bosque de investigación de la Universidad de Harvard, los describe como fabricados activamente justo antes de que caigan las hojas, e informa de que alrededor del 70 por ciento de los arbustos y árboles que crecen allí los producen.
Ocurre así. En la base de cada rabillo se forma una fina capa de células, que marca el punto por donde la hoja acabará soltándose. Según la guía de Purdue, esa capa corta la vía por la que el azúcar sale de la hoja, mientras que el agua todavía puede entrar durante un tiempo. La hoja sigue fabricando azúcar al sol, el azúcar queda atrapado y una parte se convierte en antocianina. Por eso un mismo árbol puede tener hojas rojas en las ramas soleadas y amarillas en la sombra. Los árboles que no tienen los genes adecuados nunca se ponen rojos: solo llegan al amarillo y al marrón.
En qué se equivoca la gente
La vieja historia dice que es la helada la que pinta, pellizcando las hojas hasta enrojecerlas en una noche. Es más bien al revés. La guía de Purdue califica de sencillamente falsa la creencia de que hace falta una helada fuerte para tener un buen color otoñal: las temperaturas bajo cero matan las hojas o las dañan gravemente antes de que los pigmentos terminen de desarrollarse, y el espectáculo sale más apagado. El segundo error es pensar que todo el color del otoño es solo verde que se va y deja ver lo que había debajo. Eso vale para el amarillo. No vale para el rojo, que es nuevo.
Por qué unos otoños son mejores que otros
Los amarillos y los marrones aparecen todos los años, más o menos iguales. Los rojos son la parte que cambia, porque dependen del tiempo que haga en esas últimas semanas. La guía de Purdue y la Facultad de Ciencias Ambientales y Forestales de la Universidad Estatal de Nueva York coinciden en lo que ayuda: noches frescas que no lleguen a helar. Purdue añade los días cálidos y soleados, porque más sol significa más azúcar, y más azúcar significa más rojo.
En cuanto a las hojas marrones de los robles, ese color viene de los taninos, las mismas sustancias amargas que dan color al té. Igual que los amarillos, estuvieron en la hoja todo el tiempo, y se dejan ver cuando los demás pigmentos han desaparecido. Así que un árbol en otoño te enseña tres cosas a la vez: lo que escondía, lo que acaba de fabricar y lo que le ha sobrado. No está mal para algo que va camino del suelo.
Fuentes
De dónde salen los datos de esta pieza. Cada enlace lleva a otro sitio web.
- Purdue University Extension — Why Leaves Change Color: The Physiological Basis (FNR-FAQ-5) (extension.purdue.edu)
- Harvard Forest, Harvard University — The Process of Leaf Color Change (harvardforest.fas.harvard.edu)
- SUNY College of Environmental Science and Forestry — Why Leaves Change Color (esf.edu)
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