El Marcapáginas Rebobinador
Un marcapáginas de seda que retrocede tres páginas cada noche, partiendo de la base de que la primera vez no estabas prestando atención.
El Marcapáginas Rebobinador es una tira de seda verde oscuro con un pequeño carrete en la parte superior y un mecanismo de relojería del tamaño aproximado de una lenteja. Cerrar el libro le da cuerda. En algún momento de la madrugada retrocede solo tres páginas y se queda quieto. No lleva pila, ni aplicación, ni pantalla, y el único ruido que hace es un clic que oirás una vez por noche y atribuirás al radiador.
Nadie pidió esto. Lo que piden los lectores es justo lo contrario: un marcapáginas que sujete el sitio con precisión, que no resbale y que no se caiga si coges el libro por el lado equivocado. Este mueve tu sitio hacia atrás a propósito, una cantidad fija, todas las noches. El manual lo llama una prestación, en un cuerpo de letra lo bastante pequeño como para sugerir que sus creadores saben cómo suena.
El caso de uso, en cambio, resulta curiosamente convincente. Piensa en las tres últimas páginas que leíste antes de dormirte. En realidad no las leíste: los ojos recorrían las líneas mientras el resto de ti ya estaba en otra parte, y por la mañana la historia tiene un pequeño agujero que rellenas a base de suposiciones. El marcapáginas se limita a devolverte al último punto que asimilaste de verdad. Quienes leen en la cama dicen que terminan libros que ya habían abandonado dos veces.
Una compradora lleva desde marzo con una densa historia de la ingeniería de canales: avanza unas cinco páginas por noche y pierde tres. Dice que es la forma más lenta posible de leer un libro y la única con la que ha disfrutado de uno. El fabricante ya imprime la proporción en la caja, cinco adelante y tres atrás, al estilo de un dato de consumo de combustible.