Una gaviota declara la freiduría lugar protegido
La declaración cubre la acera, el murete, la papelera y una franja de aire sobre la puerta que la gaviota describe como históricamente significativa.
Una gaviota argéntea ha declarado unilateralmente lugar protegido la acera situada frente a una freiduría del paseo marítimo, alegando ocupación continuada por parte de su familia desde al menos 2014 y lo que denominó una tradición ininterrumpida de llegar en el instante exacto de la primera patata.
La declaración abarca la acera, el murete, la papelera más próxima a la puerta y un pasillo de aire sobre el umbral que la gaviota describe como históricamente significativo. Según los términos anunciados, toda la comida que salga del local queda, en principio, disponible para inspección.
La freiduría no fue consultada y ha respondido colocando un cartel que dice POR FAVOR, NO DEN DE COMER A LAS GAVIOTAS, que la gaviota ha incorporado al expediente como reconocimiento de que las gaviotas están ahí. Una segunda gaviota, de pie en el mismo murete, declinó hacer declaraciones pero no se marchó, lo que bajo el nuevo régimen cuenta como apoyo.
La vigilancia se describe como enérgica. Se advierte a los visitantes de que la protección se activa en el momento de abrir el papel, que encorvarse sobre el paquete se reconoce pero no se respeta, y que la gaviota sabe perfectamente que tarde o temprano hay que caminar hasta el coche.