Un caracol cruza seis metros y no hace declaraciones
Cuatro dÃas, un camino de losas, dieciséis horas bajo una hoja — y en la meta el caracol no tuvo nada que decir a las cochinillas reunidas.
Un caracol de jardÃn ha completado una travesÃa ininterrumpida de seis metros por un camino de losas en el patio trasero de una casa de las afueras, alcanzando el parterre del otro lado hacia las cuatro menos diez de la madrugada del jueves. La travesÃa empezó el domingo.
La ruta se eligió por el resguardo, no por la velocidad, declaró el caracol. Unas dieciséis horas del trayecto transcurrieron inmóvil bajo una hoja caÃda de hosta, un intervalo que el caracol describió como previsto y no como perdido. Las condiciones del lunes fueron, en sus palabras, agresivamente secas. Dos losas se cruzaron dos veces, por una decisión de navegación que el caracol se negó a calificar de error.
Un mirlo presente durante buena parte de la travesÃa calificó el ritmo de provocador. El caracol declinó responder directamente y se limitó a señalar que, en ese mismo periodo, el mirlo habÃa cruzado el mismo camino once veces y que en todas ellas iba a otra parte. El mirlo no respondió a una petición de comentarios adicionales, pues se habÃa marchado a hacer otra cosa.
Preguntado por si intentará el trayecto de vuelta, el caracol dijo que empezará cuando las condiciones sean las adecuadas y que quien piense mirar deberÃa llevarse algo para sentarse. Acto seguido se retiró al interior de su concha, lo que las cochinillas allà reunidas interpretaron como el final de la entrevista. El parterre se alcanzó a las 3:52 de la madrugada y no ha sido abandonado desde entonces. Un segundo caracol que ya se encontraba en el parterre tampoco quiso comentar nada, y desde entonces se describe a ambos como ilocalizables.